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Factores que intervienen en el éxito de una acción formativa: Lo que ayer servía, hoy se considera obsoleto


El entorno empresarial se encuentra inmerso en un círculo de permanentes cambios


 

En todos los sectores empresariales surgen a diario nuevas realidades que reclaman nuevas capacidades y habilidades de sus directivos. De aquí nace la necesidad de modificar los roles profesionales para adaptarlos a estas exigencias. 

En este contexto, la formación ha adquirido una nueva dimensión para las empresas. Gracias a nuevos conocimientos y estrategias, las compañías son capaces de adaptarse a los cambios del entorno, a transformarse para seguir siendo líderes, reforzando la competitividad y creando nuevas oportunidades de negocio. Aceptando estas máximas, toda empresa debe reflexionar sobre qué formación se adapta mejor a sus objetivos y sobre todo qué método será el que le asegure el éxito; un análisis en el que, al menos, conviene tener en cuenta algunas premisas esenciales.

Un plan de formación tiene que concebirse como una herramienta para ayudar a la empresa a alcanzar sus metas. El éxito del misma va a depender siempre de un análisis exhaustivo que permita conocer las necesidades presentes y futuras de la compañía. El plan de formación debe de estar además ligado a la cultura de la empresa, el sector en el que actúe y los cambios técnicos que precise. Los responsables de la formación deben interactuar con los alumnos y realizar un seguimiento que permita conocer las fases de la implementación de los conocimientos y finalmente las herramientas de evaluación final tienen que permitir conocer si el aprendizaje ha sido exitoso y si se ha producido el ROI esperado.

Para desarrollar estas premisas, en iKN lo primero que realizamos a la hora de impartir una formación, es analizar las necesidades del cliente y de sus equipos. Para ello se utiliza una serie de herramientas de autodiagnóstico que :

1)      Reflejan las fortalezas y debilidades

2)      Definen que debemos cambiar

3)      Analizan y miden los resultados.

Tras esta etapa, se procede al diseño de un plan efectivo de mejora y cambio real, acorde con los objetivos de la compañía, con una mezcla de formatos que fomente la participación y aumente la capacidad de los propios empleados de ahondar e interiorizar el conocimiento, para así hacer más fácil la comprensión y la adquisición del mismo.

Aunque haya ciertas premisas en común, no todas las empresas son iguales, por eso para cada una se diseñan soluciones y no cursos individuales, programas de formación continua con planes de acción personalizados, refuerzos post-curso, integrando distintas metodologías (blended): presencial, on line, webinar, talleres, coaching y gamificación.

Igualmente se selecciona al formador entre los expertos más adecuados y se incentiva la participación activa con una premisa: 'en el aula tienen que pasar cosas'. Es muy importante conseguir involucrar al asistente para que la formación sea mucho más eficaz. Una de las técnicas que utilizamos son los "serious games presenciales" en los que los alumnos deben participar desde un principio, involucrándose y tomando decisiones. Por último y para conocer el éxito de la implantación, después de la formación se facilita a los profesionales una Hoja de Ruta, un Modelo, Action Plan, Metodología y Herramientas para aplicar de inmediato en su empresa.

Las acciones formativas son clave para el desarrollo empresarial en el desafío que supone la adaptación permanente a una realidad en constante transformación. Para que tengan éxito deben:

Asegurar el aprendizaje y resultados, 2) Garantizar la aplicación en el puesto de trabajo 3) Conseguir un cambio real en las personas.